La intención es seguir “cooperando” para afrontar un problema que en principio se limita a la zona euro, pero que puede acabar salpicando al resto del mundo si va a peor. Aunque la tensión retórica quedó confinada a la reunión, no es un secreto que EE UU considera que estas semanas son claves para que Europa restaure la confianza de los mercados en su sector financiero.
Desde la Comisión Europea, entretanto, se restó dramatismo a la discusión del G-7 al señalar que forma parte del diálogo regular de los miembros del club, integrado, junto a EE UU, por Japón, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia.
Azumi también explicó que los representantes europeos reiteraron que serán capaces de manejar la situación, incluida la situación española. Pero no habló de medidas concretas. Mark Sobel, responsable de asuntos internacionales en el Tesoro de EE UU, sí dijo que, entre las soluciones puestas sobre la mesa, está la de avanzar hacia una unión fiscal y financiera en Europa.
El problema d'aquesta situació, és el simple fet de que a Europa no és només Alemanya, que per això és reconegut per una economia forta i per un nivell de vida amb molta qualitat, sinó que sóm molts més països,per tant, d'aquesta manera, podrien arribar a una igualació i ajudar a altres països.
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